WASHINGTON.- Cuando las bombas en Irak dejaron de ser noticia y reventó la última burbuja de especulación financiera, el ciudadano estadounidense se dio cuenta, en 2008, de que su economía también había estallado. Tres años después de una recesión supuestamente acabada, la recuperación es la más lenta de la historia del país, y el mercado laboral atraviesa una crisis brutal, con 23 millones de desocupados (la tasa de desempleo nacional es del 7,9%). La situación económica es la principal preocupación del votante, muchos de ellos con pesados créditos hipotecarios, y los planes de los demócratas y de los republicanos para salir del atolladero guardan fuertes diferencias (ver "Propuesta..." y "Plataforma..."). Pero detrás de la discusión sobre cómo recuperar las finanzas y reducir el déficit, se esconden concepciones enfrentadas sobre el rol del Estado; la protección que se le debe dar a los sectores más débiles de la sociedad y el reconocimiento de los derechos civiles. También hay profundas diferencias entre los partidos acerca de las estrategias en política internacional. (Télam-Reuters)